Debaten en Doral si Estados Unidos debe intervenir en Venezuela

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Por David Santiago | Matias J. Ocner .- Dos grupos de alrededor de 30 personas cada uno se enfrentaron en protestas a favor y en contra de una intervención militar estadounidense para detener la crisis en Venezuela, frente al Comando Sur de Estados Unidos en Doral este sábado por la tarde.


Todo parecía un duelo en el que ambos grupos se mostraron llenos de furia y se lanzaron insultos y reclamos de un lado de la NW 33 Street al otro, divididos por unos 10 patrulleros de la Policía de Miami-Dade y algún personal militar.
El grupo que abogaba por el diálogo y la negociación llegó primero, al filo de las 2 p.m., y se instaló en el lado de la calle frente a la sede militar. Portando pancartas con mensajes como “¡No a la guerra! ¡No a los golpistas!” y “Humanos por la paz”, coreaban a favor del chavismo y contra el imperialismo.
Más de una hora después, alrededor de las 3:45 p.m., un grupo, en su mayoría vestidos con los colores de la bandera venezolana y que apoyaba al presidente interino Juan Guaidó, se colocó al otro lado de la calle en contraprotesta.

Jack Lieberman, quien dijo que era uno de los dirigentes del comité Hands Off Venezuela [Manos fuera de Venezuela], aseguró que lo que lo que el presidente Trump desea realmente es justificar un golpe de Estado o atacar al gobierno de Nicolás Maduro.

Lieberman, un hombre de 68 años originario de Filadelfia que ha vivido alrededor de 50 años en Miami, dijo que Trump había enviado la ayuda humanitaria para usarla como parte de una estrategia política y sugirió que si Trump quisiera ayudar de verdad le mandaría el dinero a Maduro para que lo usara como considerara necesario.
“Si se produce un golpe de estado, habrá un baño de sangre,” previno.
No muy lejos de Lieberman, René Fonseca, de 50 años, sujetaba una bandera de Nicaragua y una del Frente Sandinista de Liberación Nacional de ese país, mientras protestaba.
Fonseca dijo que emigró a Estados Unidos en los años 1980, un poco después que el sandinismo llegó al poder en Nicaragua, para protestar “de cerca” contra la injerencia de los estadounidenses en su país.
Parado frente a lo que llamó un “comando asesino”, dijo que los periodistas y las organizaciones internacionales no reportan lo bueno que hace Maduro por Venezuela y que por eso decidió manifestarse para defender la revolución bolivariana.
Del lado de la acera directamente frente a la sede militar, Andrés Bermúdez, un venezolano de 41, fue uno de los primeros en llegar a la contraprotesta.

Bermúdez dijo que estaba de rodillas rezando en la entrada de su casa cuando se enteró de la protesta en Doral. Estaba con los ojos cerrados, de rodillas frente a la Virgen de Guadalupe y Jesucristo, rezando por la paz en Venezuela. A cada lado, sus dos hijos —de 9 y 10 años— apretaban sus manos y escuchaban su oración por sus hermanos venezolanos.

Repentinamente, su esposa, que leía noticias en las redes sociales dentro de la casa, los llamó y les contó lo que sucedía. La familia Bermúdez vino a Estados Unidos legalmente hace 5 años y está muy agradecida del país, dijo, así que el inmigrante no dudó ni un instante en ir a manifestarse a favor del apoyo estadounidense.
Lo primero que hizo al llegar al plantón fue cuestionar cómo Estados Unidos permitía que estas personas vivieran aquí, y pensó en grabarlos para enviarle la información a los senadores Marco Rubio y Rick Scott, y otros políticos.
“¿Cómo esas personas tienen papeles? ¿Cómo viven aquí?”, objetó Bermúdez. “Si odias tanto un país, ¿qué haces aquí? A lo mejor son grupos de células terroristas”.
Durante la protesta, mientras escuchaba a sus colegas gritar “¡Libertad!”, Bermúdez se hincó de rodillas en la calle y rezó un poco más para que Estados Unidos intervenga y algún día pueda regresar a Venezuela.
“Me siento indignado”, dijo Bermúdez entre lágrimas. “Si no nos ayudan militarmente, con las armas, no vamos a salir de esto. Lo único que para un hombre malo con un arma es una persona buena con un arma”.

Justo cuando el reloj marcó las 4 p.m., el grupo opuesto a la supuesta intervención se marchó. Según los manifestantes, habían planeado estar en el lugar solamente dos horas y la retirada no tuvo nada que ver con la contraprotesta.
Stefany Rodríguez, una venezolana que llegó a Estados Unidos a los 11 años porque sus padres estaban cansados del chavismo, dijo que ahora tiene 25 años y está en contra de Maduro, pero no está a favor de la influencia estadounidense.
Dijo que protestó contra los militares estadounidenses para criticar al gobierno de Trump. Ahora espera que éste entienda que debe alejarse y dejar que el pueblo venezolano resuelva sus problemas solo.
“Vivo en los Estados Unidos porque yo amo también este país, este país también es mi hogar”, dijo. “Y un hogar tu lo criticas para que sea mejor, para que sea un mejor lugar para vivir”.