Cubano con diez mujeres convertido en leyenda en su comunidad

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Noel Díaz, un campesino de Viñales, Pinar del Río, en el occidente de Cuba, se había hecho popular en su comunidad por el trabajo en su finca ecológica, pero en estos días su nombre trasciende en la prensa independiente no precisamente por su trabajo agrícola, sino porque convive y mantiene relaciones sexuales con diez mujeres y con la anuencia de su legítima esposa.

Diario de Cuba ha publicado este viernes la versión de un reportaje aparecido en El Toque, en el que refire que hasta que contrajo matrimonio, Díaz había mantenido más de siete parejas a la vez. Luego quiso "ser el hombre ideal, tener el amor perfecto", pero su "hiperactividad sexual" -atribuida a un priapismo que los doctores no pueden remediar- no se lo permitió.

El padecimiento mantiene su pene erecto, y aunque en la mayoría de los casos esta condición no responde al deseo o la estimulación y puede estar relacionada con la falta de apetito sexual en quienes lo padecen, el caso de Díaz parece ser una excepción.

Según sus propias declaraciones, llevaba rato saciándose con animales cuando se decidió por hacele saber a su esposa -hace 20 años- que necesitaba de más de una mujer para satisfacerse plenamente.

Su compañera lo dejó seis veces después de aquello, sin embargo, al final entendió (o se resignó a entender) y asimiló que Díaz trajera a sus vidas a otras nueve mujeres y se convirtiera "en una especie de leyenda rural porque fundó una familia de todas las formas en que no se funda una familia en esta isla".

Xiomara, Dusnay, Maidelyn, Yojara, Rebeka, Ana Laura, Mariselis, lsabela, Marielis y Débora se conocen y se relacionan entre sí. Casi todas tienen entre 28 y 40 años de edad y llevan más de una década al lado de Díaz.

De acuerdo con el reporte de El Toque, cada una de las mujeres tiene vivienda propia, pero coinciden bastante en la casa principal, en los campos de Viñales. Diariamente, al caer la noche, el "enfermo" tiene uno, dos, tres orgasmos, y aún así no queda contento.

Con la ayuda de sus mujeres se dedicó a llenar de tabaco, café, yuca, malanga, aguacate, mamey, plátano… las 38 hectáreas de tierra que heredó Díaz. Algunas de ellas van a lavar, limpiar, cocinar, sembrar, atender a los visitantes que allí llegan, ya sean turistas o vecinos. No hay más trabajadores que las mujeres.

La finca del mulato es un ejemplo comunitario, ampliamente reconocido por la sociedad, donde hasta hace relativamente poco no tenían ni corriente eléctrica, señala El Toque.

0001230473Díaz asegura que complace a sus diez mujeres más allá del sexo, porque -insiste- aprendió a pensar como ellas.

"La mayoría de los hombres desconoce lo que quiere una mujer", pero él asegura que nació con "el don de leer los instintos femeninos, de saber dónde y cómo tocar y qué palabras decir para hacerlas felices".

Afirma que no las besa ni acaricia públicamente y las trata a todas por igual. Delante de la gente, ninguna pasaría por su mujer. Es una forma de no herirlas y "encantarles", dice.

Ana Laura, por ejemplo, no pudo comenzar una relación con Noel hasta que tuvo 18 años porque para él "las menores están prohibidas".

Hoy tiene 24 años y siete meses de embarazo, su segundo hijo: "No cambiaría mi relación con él por nada en este mundo. A su lado me siento realizada. Fue mi primer hombre y espero que el dueño del resto de mis días. Es más que el padre de mis hijos o mi marido; es mi amigo, mi hermano, mi padre, mi apoyo, mi fuerza y la razón de mi vida. En él encontré todo lo que una mujer pudiera desear: el hombre que te estremece cuando habla, el que es capaz de llenarte los días de alegría con un pequeño gesto, el que siempre está pendiente de los detalles", declara.

La joven defiende que Noel solo la ha llevado por buen camino con sus consejos y experiencia. "Una vez que lo conoces no quieres dejarlo jamás. Mi familia lo rechazó hasta que vieron cómo era y ahora lo quieren tanto como a mí. Se ganó el cariño y el respeto de todos", añade.

Nnoel comenta que su hijamayor "tiene 22 años y aún no me ha visto en el más mínimo roce con ninguna de mis esposas. Los más pequeños, que tienen dos y tres años, piden permiso para hablar y se sorprenden cuando alguien se besa en la calle o en televisión porque son cosas que en su hogar no ven".

Díaz tiene 19 hijos y está esperando tres más. Mantiene por completo solo a 12 niños y del resto se encarga con sus mujeres económicamente independientes.

Trabaja duro y argumenta que no quiere para ellos una infancia dura como la suya, así que los educa "para que no se llenen de riquezas por fuera y olviden los valores de adentro". Para que sean responsables. Para que "sepan dar paz y andar con orgullo".
FUENTE: Publicado originalmente en Diario de Cuba

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