Gobierno EEUU exige al gobierno cubano el cese de las acusaciones contra sus diplomáticos en La Habana

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Estados Unidos reclamó al régimen cubano que ponga fin a las acusaciones infundadas contra sus diplomáticos en La Habana, y cese la intimidación y el abuso de la población en la isla.


“Exigimos que el régimen castrista libere inmediata e incondicionalmente a todos los presos políticos, ponga fin a su intimidación y abuso del pueblo cubano y a sus acusaciones infundadas contra nuestros diplomáticos", dijo a CiberCuba un alto funcionario de la Oficina de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado.
El funcionario respondió así a los ataques lanzados el miércoles por el gobierno cubano a través de un editorial del diario oficial Granma, que implicaba a Washington en una “nueva campaña de calumnias y descrédito contra Cuba”.
Fue la primera mención a Ferrer en los medios estatales cubanos luego de que su caso recibiera atención de la Unión Europea, Naciones Unidas, Amnistía Internacional y otros organismos no gubernamentales, así como de congresistas cubanoamericanos y del candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Joe Biden.
El artículo acusó a la Embajada de Estados Unidos en Cuba por ser el vehículo fundamental de atención y financiamiento del opositor José Daniel Ferrer, detenido desde el pasado 1 de octubre en una cárcel de Santiago de Cuba, y culpó a la jefa de la misión diplomática, Mara Tekach, de intromisión en los asuntos internos y de conducir personalmente esfuerzos de desestabilización del orden público en la isla.
El funcionario defendió la política de la administración Trump de respaldar al pueblo cubano a través de los diplomáticos  estadounidenses enviados al país, y consideró que “la detención arbitraria y la tortura de José Daniel Ferrer ejemplifican el desprecio del regimen por los derechos humanos”.
En el artículo de Granma, el gobierno cubano dijo que todas las referencias al maltrato físico y la tortura de Ferrer son “puras mentiras deliberadamente concebidas y orientadas por el gobierno de Estados Unidos”.
“La Encargada de Negocios [Tekach] y los dedicados diplomáticos de Estados Unidos en la Embajada de La Habana se reúnen con defensores de derechos humanos en Cuba, como lo hacen los diplomáticos estadounidenses en todo el mundo, dijo el representante gubernamental. “De esta manera, cumplen con la misión del Presidente de defender los derechos humanos y promover la causa de la democracia en Cuba”.
El funcionario señaló que una parte esencial de este apoyo se materializa en “denunciar las censurables violaciones y abusos de los derechos humanos cometidos por el régimen castrista”.

“Esta labor recuerda al mundo que el régimen castrista sigue deteniendo arbitrariamente a activistas pacíficos, y que mantiene encarcelados a más de 100 presos políticos. Sin embargo, el primer recurso del régimen castrista es desempolvar los puntos de discusión obsoletos de lo que debería ser una era superada y describir cualquier voz independiente como mercenarios, subversivos y espías”, manifestó.
Insistió también en que “la represión del pueblo cubano, la anulación de sus sueños y la negación de su dignidad desacreditan al régimen comunista y su revolución”.
Tensiones a flor de piel
La reacción del Departamento de Estado al artículo de Granma marca un nuevo peldaño en la escalada de tensiones en la relación bilateral, erosionada por una agresiva política de endurecimiento del embargo por parte de la administración Trump.
Las quejas más recientes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) apuntan a negativas y demoras de visas para diplomáticos cubanos designados en la embajada en Washington y en la Misión Permanente ante Naciones Unidas, en Nueva York.
A raíz de esta situación, el director general para Estados Unidos en el MINREX, Carlos Fernández de Cossío, declaró días atrás que el gobierno cubano se vería obligado a “actuar con reciprocidad”, insinuando que se le negarían visas a diplomáticos estadounidenses para radicarse en La Habana.
Aunque no hay confirmación oficial de ninguna de las partes, Cuba habría negado el visado de al menos un funcionario estadounidense, designado para la sección de seguridad de la legación en La Habana.
Fernández de Cossío manifesto al sitio oficialista Cubadebate que Estados Unidos no puede esperar que, al negarle determinadas condiciones mínimas a la Embajada de Cuba en Washington, se le vayan a garantizar en Cuba todas la condiciones que reclama para su misión diplomática.

“Es una posición insostenible”, indicó el funcionario cubano. “En cuanto a las visas diplomáticas, no existe duda de que es algo que se trata de presentar como un incidente”.
Interrogado por CiberCuba sobre las declaraciones de Fernández de Cossío, un portavoz del Departamento de Estado obvió los detalles sobre visados a diplomáticos cubanos, considerando la política de confidencialidad bajo las leyes estadounidenses.
Sin embargo, el funcionario enfatizó que en general, la seguridad nacional es la principal prioridad al adjudicar las solicitudes de visado, por lo que todos los posibles viajeros a Estados Unidos se someten a un exhaustivo control de seguridad.
“Antes de emitir cualquier visa, debemos asegurarnos de que los solicitantes no representen un riesgo para la seguridad de Estados Unidos y que de otra manera sean elegibles para una visa", dijo el funcionario a CiberCuba.

El pasado septiembre, Estados Unidos expulsó a dos miembros de la Misión Cubana ante Naciones Unidas por abusar de sus privilegios de residencia, argumentando que habían conducido operaciones de influencia contra la seguridad nacional.
Además de las expulsiones, el Departamento de Estado estableció que los movimientos para todos los miembros de la Misión Cubana quedaban esencialmente restringidos a la isla de Manhattan.
En 2017, un total de 17 funcionarios de la Embajada de Cuba en Washington fueron notificados para salir del país entre mayo y octubre como represalia por los supuestos "ataques acústicos" ocurridos en la legación estadounidense en La Habana.

La Embajada estadounidense en Cuba está funcionando con un mínimo de personal, que apenas alcanza una veintena de funcionarios diplomáticos y consulares. El otorgamiento de visados están prácticamente paralizado, reducido solo a un reducido número de visas de visita B-1 y B-2.
El agravamiento de la tirantez bilateral por el tema de los visados diplomáticos ha movido a versiones extraoficiales sobre un posible cierre de las embajadas en La Habana y Washington.
“Naturalmente, el Gobierno de los Estados Unidos tratará de encontrar pretextos para justificarlo en la eventualidad de que se decida a dar ese paso”, dijo Fernández de Cossío, que dijo no se sorprendería que pudiera suceder en el futuro.
El Departamento de Estado declinó referirse a la opción de cierre de su embajada en La Habana.

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